Blgica afronta sus fantasmas: arranca el juicio de los atentados de 2016


Este lunes comienza en Blgica uno de los procesos judiciales ms importantes de su historia. De un lado, 10 acusados por los atentados del 22 de marzo de 2016 que dejaron 32 muertos y 340 heridos en las explosiones del metro de Bruselas y el aeropuerto nacional de Zaventem. Del otro, 36 miembros del jurado, 12 titulares y 24 suplentes. Y en medio, magistrados, fiscales y decenas de abogados, defensores y representantes de los cientos de vctimas que se han personado como parte en un proceso para el que se ha reservado casi un ao, 35 millones de euros y unas instalaciones gigantes en Haren, en la antigua sede de la OTAN.

En la memoria belga est fresco el juicio al gngster Marcel Habran, la macrocondena en 2015 a 45 yihadistas salafistas de la organizacin Sharia4Belgium, la masacre en el Museo Judo de la capital y, aunque han pasado 18 aos, el caso Dutroux, cuyas heridas no han cerrado. Pero no hay precedentes de algo como lo que se ver a partir de hoy. Las comparaciones en las tertulias y el mbito poltico estos das no son con el pasado propio, sino con el espejo francs. El proceso V13 por los atentados del 13 de noviembre en Pars concluy este verano y es la referencia. All el jurado era de magistrados, pues su legislacin prohbe desde los aos 80 que ciudadanos sin experiencia se encarguen de casos de terrorismo, pero la dinmica ser similar.

La presin es altsima. Blgica tiene un sistema legal del que presume, orgulloso de su garantismo, pero el malestar en la ciudadana es alto desde hace dos dcadas. Piensan que es demasiado laxo, permisivo y plagado de escandalosos errores o corruptelas, como se vio en los casos de pederastia. El proceso deba haber comenzado antes, pero se retras semanas porque fue necesario adaptar, a ltima hora, las instalaciones. Se haba construido una estructura con 10 cubculos transparentes, uno por acusado, pero sus letrados denunciaron que eso violaba sus derechos, al hacerlos parecer animales enjaulados y, adems, culpables. La corte les dio la razn (irritando a las asociaciones de vctimas) teniendo en cuenta adems que dos estn en libertad provisional, y se ha sustituido por una estructura nica, donde estarn juntos.

El proceso legal, en general, tiende a ser muy largo, lleno de pausas, recursos, con una obsesin por los detalles formales. Pero al mismo tiempo los ojos del pas, y del mundo entero, estn pendientes de lo que ocurra en Haren, y hay consignas para evitar la autoflagelacin, pero tambin situaciones que lleven a burlas o tirones de orejas. Blgica es dada a escenas de surrealismo puro, a errores inexplicables y situaciones rocambolescas. Como que cinco personas que forman parte de la acusacin popular (se han presentado cerca de 1.000 vctimas de una u otra forma) fueran convocadas, por el error de un trabajador, para ser parte de los candidatos a jurados.

Salah Abdeslam, entre los acusados

Entre los acusados destacan dos nombres. El primero, Salah Abdeslam, el nico superviviente de los atentados de Pars, por los que fue condenado en junio a cadena perpetua. El segundo, Mohamed Abrini, conocido como El hombre del sombrero, por la imagen que circul de l tras las explosiones en Zaventem, y que est acusado de ser el tercer autor material en esa ubicacin. De los 10 que se sientan en el banquillo, seis fueron declarados culpables por la Justicia francesa. Oussama Atar, considerado el jefe de la clula responsable de las dos matanzas, se cree que fue abatido en 2017 por un dron norteamericano en Siria, donde combata con el Estado Islmico, y es juzgado en ausencia a pesar de todo. Osama Krayem sobrevivi porque en el ltimo momento no se atrevi a detonar su bomba. Algunos son sospechosos de haber contribuido a la logstica (Sofien Ayari), de haber participado en la obtencin de armas (Ali el Haddad) o su desaparicin (Bilal el Makhoukhi) o de proporcionar alojamiento y asistencia a los kamizakes (Smail e Ibrahim Farisi y Herv Bayingana).

El 13 de octubre arranc oficialmente todo, y el pasado mircoles se constituy el jurado, bajo la atenta mirada de la responsable del Tribunal, Laurence Massart. Siete mujeres y cinco hombres escogidos por sorteo. Hubo una preseleccin de mil nombres y tras descartar a los que pidieron ser eximidos y los recusados por todas las partes, se extrajo de una urna, al azar, 36 nombres. Las nicas condiciones (adems de que slo puede haber ocho del mismo sexo) es que estuvieran en el censo electoral, tuvieran entre 28 y 65 aos, hablen francs bien y nunca hayan sido condenados a una pena de prisin de ms de cuatro meses.

La presidenta del Tribunal asegur la semana pasada que har lo posible para que el juicio trastoque lo menos posible la vida de todos ellos durante los prximos seis o nueve meses. Hay inquietud entre las partes porque aunque en teora 36 jurados deberan ser suficientes, el Covid, la gripe y la presin psicolgica pueden hacer mella. Si se pierden una sola sesin quedan descartados. Y aunque habr compensacin econmica, para ellos y los empleadores, y les prometi que se irn pronto a casa cada da, como si fuera una jornada normal, no hay nada corriente en este caso.

Un proceso de expiacin

En los 470 folios de la Fiscala no hay una peticin expresa de pena, pero los acusados de delitos ms graves se enfrentan tambin a cadenas perpetuas. Los interrogatorios empezarn en un par de semanas, despus de que se resuelvan las cuestiones formales. En Francia acudieron a declarar el ex presidente Franois Hollande y alguno de sus ministros. Y el proceso legal V13 se convirti en un proceso tambin de expiacin, de sanacin, para vctimas y ciudadanos en general. Se crearon vnculos nicos, hubo testimonios que han quedado para la historia, historias de pica y valor, lgrimas. Todo qued grabado (en Blgica no ser as) y hubo cronistas, como el escritor Emmanuel Carrre, que convirtieron el da a da en narrativa viva. En Blgica no se espera algo as. Al revs. El Belgium Bashing, la autoflagelacin, lleva meses sobrevolando, sobre todo por el retraso por las cabinas de los acusados, por la agresividad de sus abogados defensores, o por el papel muy secundario de las vctimas hasta la fecha.

Muchos rezan para que no sea un desastre y para que el proceso no deje al aire las costuras de un sistema que se demostr mal preparado para hacer frente a la amenaza que pesaba sobre el pas. A da de hoy se ha difuminado la amenaza terrorista, pero hace apenas dos semanas un polica fue degollado por un trastornado que estaba en la lista de vigilancia por radicalizarse en prisin. Los rganos de alerta tienen en vigilancia an a 700 personas, de las que 624 son yihadistas.

Hay bastante en juego en este juicio porque las dudas son infinitas, los reproches a los servicios de inteligencia constantes y est la sensacin de que nadie hizo nada cuando lo peor se vea venir. La esperanza es encontrar una respuesta para una pregunta casi imposible: por qu ciudadanos belgas nacidos y criados en las calles del pas mataron a 32 compatriotas. Rezan para que el proceso contribuya a una catarsis colectiva, cerrar y pasar pgina. Pero con los antecedentes, el riesgo de que las respuestas sean demoledoras, para la reputacin, la confianza y la estima de los belgas es muy alto.

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