el videojuego más español de la saga de Pikachu


Pokémon no es una franquicia cualquiera. Más de 20 años después de su nacimiento, la popular saga de rol sigue figurando entre las favoritas y más esperadas por los jugadores de las consolas de Nintendo. Especialmente en nuestro país, donde la mayoría de jugadores de la serie se iniciaron con los recordados ‘Pokémon Azul‘ y ‘Pokémon Rojo‘ de Game Boy, como recoge una reciente encuesta elaborada por Game.

En 2022, la franquicia ha vuelto a los estantes en dos ocasiones; la primera, con ‘Leyendas Pokémon: Arceus‘, disponible desde la pasada primavera. A este título le siguió la semana pasada, también en exclusiva para Nintendo Switch, ‘Pokémon Escarlata‘ y ‘Pokémon Púrpura‘, dos videojuegos que tienen el mismo desarrollo y que únicamente se diferencian por los especímenes de monstruitos a los que el usuario tiene acceso. Por lo demás, son prácticamente similares.

Nosotros hemos pasado los últimos días completando ‘Escarlata’, un videojuego que tiene un desarrollo bastante parecido al que podemos encontrar en otras propuestas de la franquicia, aunque con interesantes novedades.

El usuario, como casi siempre, encarna a un entrenador novato que recibe a su primer Pokémon antes de iniciar su andadura como entrenador. La diferencia es que, en lugar de comenzar a saltar directamente de región en región cazando nuevos bichos con los que competir contra otros entrenadores y ganar medallas de gimnasio, se convierte en alumnos de una academia ubicada en Ciudad Meseta, la gran urbe de Paldea, región de nuevo cuño en la que se desarrolla la aventura.

Tres historias, mucha libertad

En las primeras horas de juego el jugador conocerá a un puñado de personajes que serán recurrentes durante la historia del juego. Superada la primera fase, el jugador contará con total libertad para moverse por la accidentada Paldea, zona que, además, se ha visto muy influida por España tanto en la forma de su mapa como en la arquitectura de algunas de sus urbes. Incluso te encuentras con molinos por los caminos y con paella en los restaurantes.

En los nuevos videojuegos, el usuario sigue recorriendo el eterno camino por los gimnasios que salpican el mapa con el fin de obtener las medallas necesarias para competir en la Liga Pokémon. Pero la cosa no se queda ahí. También debe desafiar a los líderes del Team Star, los gamberros de la escuela de Ciudad Meseta, y enfrentarse a grandes Pokémon que han ingerido extrañas sustancias que los hacen más poderosos.

Es decir, hay tres historias distintas que se deben completar. Más allá de esto, libertad casi total. Y es que, a diferencia de otros Pokémon, el usuario puede viajar casi a cualquier sitio de Paldea desde el inicio del videojuego. Algo similar a lo que es posible en otros títulos de la ‘gran N’ como ‘Zelda: Breath of the Wild’.

Con todo, en el caso de ‘Escarlata’ y ‘Púrpura’, lo más inteligente es comenzar por las zonas menos exigentes, porque derrotar con Pokémon de nivel 10 a otros de 50, ya avisamos, es completamente imposible. En las leyendas del mapa se muestra cuáles son las zonas por las que es más recomendable empezar para evitar problemas; de todos modos es fácil que cometas errores en algún momento y acabes, sin comerlo ni beberlo, enfrentándote a desafíos para los que no estás preparado.

Jugabilidad continuista

Para movernos por el mapa, los jugadores contamos con Koraidon en el caso de ‘Escarlata’, que nos sirve de montura y es el mismo espécimen que aparece en la imagen de portada del videojuego. Nos acompaña en la aventura desde la primera hora de juego, cuando nos lo encontramos herido en una playa.

Aunque no podemos controlarlo en combates debido a los daños que sufre, Koraidon sirve para llegar más rápido a nuestro destino y superar accidentes geográficos. Irá aprendiendo nuevos movimientos según vayamos avanzando en la tercera rama de la historia, la que nos lleva a enfrentarnos a Pokémon que han consumido sustancias que los hacen más poderosos.

La jugabilidad es, básicamente, la de siempre. El jugador va moviéndose por el mapa, enfrentándose a entrenadores, entrenando a sus Pokémon y capturando nuevos monstruos. No ha cambiado casi nada desde los tiempos de Game Boy.

Más allá de esto, los nuevos videojuegos incorporan el fenómeno de la teracristalización, que permite recubrir, una vez por combate, a un Pokémon de una superficie de cristal que incluso puede cambiar su tipo de combate. Por ejemplo, un Pokémon de tipo fuego puede dominar los movimientos del tipo planta gracias a este fenómeno, que nos ha parecido muy interesante. Más allá de eso, lo que decimos: no esperes una gran revolución.

Muy pobre en lo técnico

Lo mejor de los Pokémon es que resultan adictivos. Cuando comienzas a jugar, en esa sucesión de combates contra nuevos especímenes y entrenadores más poderosos, de buscar nuevos monstruos con los que mejorar el equipo, es fácil pasar horas machacando botones sin ser consciente de que el tiempo pasa. Eso no cambia en ‘Escarlata’. Tenemos claro que será del agrado de los amantes de la franquicia. Casi tanto como de que está llamado a convertirse en uno de los grandes éxitazos en la historia de Nintendo Switch.

El principal (y gran) ‘pero’ del juego lo encontramos en el apartado técnico. Sumamente deficiente. Impropio de una gran saga de videojuegos. Durante la aventura nos encontramos caídas drásticas en la imagen en pantalla. Los gráficos están muy poco cuidados. Desde luego, no son los esperables en un juego ambicioso no solo de 2022, sino de la última década. Y puede que todavía nos quedemos algo cortos.



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