diciembre 1, 2022

Bruselas respira tras el acuerdo ‘in extremis’ entre Serbia y Kosovo por la guerra de las matrculas


Actualizado

Josep Borrell celebra que se imponga el “sentido comn” y da un ultimtum a las partes para que respeten lo pactado

Una mujer pasa por delante de una valla publicitaria con la bandera serbia, en Mitrovica.
Una mujer pasa por delante de una valla publicitaria con la bandera serbia, en Mitrovica.AFP

Alivio en Bruselas tras estabilizar uno de los frentes que ms dolor de cabeza le estaba generando en los ltimos meses. Serbia y Kosovo han alcanzado un acuerdo para poner fin a la guerra de las matrculas y para profundizar en la normalizacin de sus tormentosas relaciones. “Ha imperado el sentido comn”, celebra Josep Borrell, Alto Representante de Exteriores europeo.

El pacto entre las enfrentadas Pristina y Belgrado no pintaba bien. La semana comenz con un fracaso estrepitoso de la reunin que el primer ministro kosovar Albin Kurti y el presidente serbio Aleksandar Vucic mantuvieron en la capital comunitaria bajo la batuta de Borell. El jefe de la diplomacia europea no ocult su enfado tras los pobres resultados que dejaron ms de ocho horas de negociacin. “Voy a informar sobre el comportamiento de las dos partes y la falta de respeto a las obligaciones internacionales. Y esto va sobre todo a Kosovo. Esto manda una mala seal poltica”, asegur el ex ministro de Asuntos Exteriores espaol.

Pocas horas despus, durante la madrugada del mircoles, lleg la fumata blanca. Y lo hizo sobre la bocina, porque la ltima prrroga estaba punto de expirar. Pristina notaba el aliento de Bruselas y Washington y termin cediendo a una propuesta muy similar a la que se haba opuesto dos das antes. Mediante el presente acuerdo, Serbia se compromete a no emitir ms matrculas con denominacin de ciudades kosovares y Kosovo frena la legislacin que exige a los vehculos con placas emitidas en Serbia una rematriculacin bajo amenaza de multas.

La tregua rubricada in extremis bajo el dilogo facilitado por la UE pone fin a un conflicto que se remonta a dcadas atrs. Pero ha sido durante los ltimos meses cuando ha desatado sus olas de crispacin y tensin ms preocupantes. “El acuerdo evita una nueva crisis que podra haber generado violencia”, ha reconocido Borrell.

La gran incgnita es ya cun resistente ser este pacto en el avispero de los Balcanes, en una frontera tan frgil y en una normalizacin de relaciones bilaterales que cuenta con expectativas bastante bajas. Por todo ello, tras los vtores y celebraciones iniciales tambin ha llegado la dosis de realismo.

La UE atraviesa uno de los momentos ms complicados de su historia reciente. La guerra en Ucrania entra en su dcimo mes sin visos de terminar, el general invierno aterriza en un mes con desacuerdo profundo en las capitales para acordar un tope al precio del gas y, de fondo, se abre paso de forma casi invisible una crisis migratoria que est dejando cifras de solicitudes de asilo prximas a 2015. Estabilizar su vecindad es ya casi una obligacin.

Por todo ello, Bruselas ha sido tajante a la hora de advertir a ambas capitales balcnicas de que no quiere seguir jugando al gato y el ratn en esta guerra de las matrculas que se ha nutrido de prrrogas sine die durante los ltimos meses. “En caso de obstruccin por cualquiera de las partes, el facilitador europeo terminar el proceso”, reza el comunicado cocinado en el Servicio Europeo de Accin Exterior (SEAE). Es decir, es un ultimtum y un aviso a navegantes: la UE abandonar su rol como mediador si hay incumplimiento.

La UE apadrina el dilogo entre Belgrado y Pristina desde 2011. Es el nico oficial para que ambos avancen en la normalizacin de las relaciones. Pero tras una dcada de reuniones intermitentes, los resultados han dejado escasos avances. Los europeos insisten en que unas buenas relaciones son requisito innegociable para formar parte del bloque comunitario. Pero el camino de ambos para circular con matrculas europeas todava se divisa lejano.

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