diciembre 8, 2022


En su etapa como entrenador del Barcelona, durante la temporada 2010-11, Guardiola encadenó 28 partidos sin conocer la derrota (23 victorias y cinco empates), racha que él mismo analizó de un modo brillante: «Cuantos más partidos enlazas sin perder, más cerca estás de hacerlo». Justo eso es lo que le sucedió ayer en Doha a la Argentina de Messi. Llegaba al Mundial sin perder desde julio de 2019, cuando cayó en semifinales de la Copa América ante Brasil. Desde entonces, 25 victorias y trece empates que llegaron a su fin en el momento más inoportuno.

Cayó Argentina en su estreno en el Mundial, algo que no sucedía desde Italia 1990, cuando la selección albiceleste perdió el partido inaugural frente a Camerún (0-1). Entonces, se repuso y acabó llegando a la final de aquella Copa del Mundo, aunque murió en la orilla. Alemania, con un tanto de Brehme de penalti, hizo campeón a Alemania. Está por ver si la historia se repite, o no, pero la realidad es que Argentina ha escrito un primer párrafo con tachones que le va a condicionar de manera importante los dos partidos restantes del grupo ante México y Polonia. Su único consuelo, el empate entre centroamericanos y europeos seis horas después de su hecatombe, resultado que le afloja algo el cinturón.

Argentina llegó a Qatar con la etiqueta de máximo favorito, junto a Brasil. Ganar la Copa América el pasado verano, su primer título en 28 años, y el cómo del mismo, en Maracaná ante la canarinha, le quitó los grilletes a un grupo de jugadores acomplejados. También Messi, inocuo con Argentina a pesar de su brillante carrera en el Barcelona, pero de aquel título se hizo una lectura, quizás, demasiado optimista. Argentina tiene un buen equipo, pero le sigue faltando lo que no ha tenido en los últimos años: creatividad en el centro del campo, y una defensa y un portero de máximas garantías. Además, Messi va camino de los 36 años, aunque él presuma de llegar en un estado físico envidiable.

«No esperábamos arrancar de esta manera, pero este grupo se destaca por la unión y la fortaleza. Es el momento de estar más unidos que nunca. Sabemos que es un golpe muy duro, una derrota que duele, pero que la gente confíe. Este grupo no le va a dejar tirado», reflexionaba Leo tras el partido. El capitán, cuya imagen al final del partido con la cabeza baja y la mirada al infinito hizo resucitar viejos fantasmas, dio la cara por sus compañeros, algunos de ellos duramente criticados, como fue el caso de Rodrigo de Paul.

Las redes sociales suelen ser un hervidero de insultos y menosprecios cuando la albiceleste pega un petardazo, y ayer no iba a ser una excepción. Además, el partido en Argentina se jugó a las siete de la mañana, horario inusual que acrecentó el enfado de los hinchas. A nadie le gusta madrugar para llevarse un disgusto, y el desahogo tuvo como protagonista al mediocentro del Atlético y su azarosa vida personal, una situación que ya conoce de sobra en el club rojiblanco.

Fiesta nacional en Arabia

La tristeza de Argentina era proporcional a la alegría de Arabia Saudí, que firmaba la mayor gesta en la historia de su selección. En su sexta participación en un Mundial lograron una victoria de repercusión planetaria: «Este e un triunfo memorable que se quedará en los anales y es por eso por lo que es importante, pero debemos mirar al futuro porque nos quedan dos partidos muy difíciles», analizó Renard, seleccionador de Arabia, tan elegante como respetuoso: «No hace falta olvidar que Argentina sigue siendo un equipo fantástico. Hoy, para resumir, los astros se alinearon con nosotros. El fútbol es, a veces, así de loco».

Tan loco como que puede provocar que un país entero no tenga que ir a trabajar un miércoles laborable gracias a una victoria en el Mundial. Eso es precisamente lo que sucederá hoy en Arabia. El rey Salmán bin Abdulaziz declaró festivo el 23 de noviembre de este 2022, como premio a la hazaña de su selección nacional. A diferencia de Qatar, el país árabe sí es un gran amante del fútbol, y ya tiene como próximo objetivo igualar su pase a octavos del Mundial de Estados Unidos (1994), la ronda más avanzada a la que ha llegado jamás.



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