noviembre 26, 2022

Día de la diabetes: Cómo tratarla en niños


Santo Domingo.– Cada mes entre 10 y 12 niños son diagnosticados con diabetes,  según datos del Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición de República Dominicana, por lo que especialistas recomiendan a los padres prestar atención a los cambios en la vida de sus hijos que puedan dar indicios de que estén padeciendo la enfermedad.

Cuando un niño es  diagnosticado con diabetes, sus padres pueden dedicar mucho tiempo a pensar en los efectos físicos, económicos y los cambios en la dinámica familiar causados por la  enfermedad. Pero este diagnóstico también viene acompañado de secuelas emocionales.

Sandra Morales, pediatra endocrinóloga, señaló que es importante que los padres reconozcan las emociones que pueden experimentar los niños que padecen diabetes, tales como, aislamiento, negación, culpa y depresión.

La diabetes puede hacer que los niños se sientan diferentes de sus amigos, compañeros de clase y parientes, puesto que estos se quieren integrar en grupo y ser como los demás niños, a veces pueden simular o hacer ver que no padecen la enfermedad. Las depresión, tristeza y desesperanza son habituales en los pacientes  con diabetes y al punto de sentir culpa por la condición.

”Es un golpe  emocional duro, el tratamiento no es tomar un jarabe para la gripe por siete días,  es un tratamiento que durará para toda la vida y los padres entran en un proceso de duelo y negación,  que siempre tiende a buscar el no».

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La especialista define tres tipos de padres ante la situación: están los tipos uno, que lo aceptan y se empoderan del  diagnósticos, los tipos dos que se resisten y buscan otras opiniones pero al final acatan  la situación  y por último los tipo tres, que son los más peligrosos, puesto que  no asumen la condición del niño, no toman las medidas a tiempo y esto puede dar al traste con la vida del paciente.

En el caso de los niños Morales contó que mientras más pequeño es mejor asimilar la noticia como «en niños es más fácil, los prescolares son adultos dependientes, por lo tanto lo que le ofertemos tomarán, pero con los de edad escolar es más difícil, que tienen vida más social con ellos hay fugas alimentarias   frecuentes,  es ahí  donde apelamos a la conciencia y  es necesario mostrar  las consecuencias de violar las reglas».

La educación es la clave

Morales explicó que la clave del éxito en la carrera de la diabetes  es la educación, así como alfabetizamos en la escuela es necesario hacer una especie de formación  del anillo familiar, padres, tíos, abuelos, hermanos y hasta los vecinos, para de esa forma todos se vean involucrados en el proceso del niño y sea menos pesada la carga.

Resaltó la especialista que es necesario  enseñar el niño a comer y hacer ejercicios, esto será el punto de partida para que el desarrollo sea favorable y permitirles tener «fugas», no se debe perder de cuenta que no son adultos, por ejemplo  de lunes a viernes llevar el régimen adecuado y sábados y domingos, no siempre permitir el consumo de algún “pecado”, pero sin excesos.

La economía

La especialista destacó, que en la casa tendemos a gastar  mucho en comidas fritas que por lo general es más costoso y los carbohidratos a los que usualmente recurrimos en la casa porque son de fácil acceso  pero que  tienden a ser más perjudiciales no solo al paciente si no a los demás miembros de la familia.

“Si somos inteligentes no debe afectar, preparar menús, sustituir las comidas de la calle, si nos organizamos es más fácil” resaltó Morales. Cuando uno de los integrantes de la familia es diagnosticado con diabetes se agrega un costo por la inclusión del tratamiento y que mientras más “cómoda es la insulina, más costosa”.

Síntomas

Estar pendiente de los cambios de nuestros niños es vital  para un diagnóstico oportuno, si notamos aumento de la sed, orinar con frecuencia, posiblemente mojar la cama en un niño entrenado para ir al baño, hambre extrema, pérdida de peso involuntaria, fatiga, irritabilidad o cambios de comportamiento, es necesario acudir a nuestro pediatra de cabecera para hacer los análisis de rigor y de ser necesario lo referirá al especialista en endocrinología.




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