diciembre 2, 2022


En cada país donde la religión cristiana o católica está dentro de sus creencias principales, la celebración del Día de  Muertos es una fecha importante y se festeja de distintas maneras, dependiendo del folclor, la educación y  cultura. En República Dominicana, como en otras naciones, los muertos son recordados cada 2 de noviembre.

Celebración de horas santas, encendido de velas en el hogar junto a fotos de los difuntos, misas, limpieza de tumbas y  depósito de flores y encendido de velones son algunas de las costumbres más características de esta fecha. Hay que destacar, además, que en algunas casas se prende una vela por cada fallecido.

Los dominicanos conmemoran hoy el Día de los Muertos o Fieles Difuntos.
Los dominicanos conmemoran hoy el Día de los Muertos o Fieles Difuntos.

Pero también cabe decir que dependiendo de las creencias particulares algunas personas visitan a brujos, otros  visitan al barón o baronesa del cementerio y en un ritual entre ron, cigarros y comidas le piden a estos entes comunicación con sus muertos y deseos independientes.

En la costumbre dominicana este es el día que  padres, madres, hermanos, abuelos, nietos, sobrinos, compadres, ahijados o cualquier familiar o amigo aprovecha para visitar la tumba de un ser querido para pasar unos minutos en los que sentirse cerca de éstos.

En este día de los difuntos, durante las 12 horas de sol (6:00 a. m. a 6:00 p. m.) los cementerios se convierten en un área de negocios muy dinámica ya que decenas de familias se ganarán el sustento vendiendo flores, velas, velones, fósforos y otros ofrecerán sus servicios de deshierbe, acondicionamiento y pintura de tumbas.

Dia del muerto
El Día de Muertos entre recuerdos y olvido 3

En el pasado al igual que en la actualidad resguardar a los muertos en lugares bellos y bien protegidos ha sido una de las finalidades de familias poderosas o ricas en muchos países del mundo, a tal punto que algunos cementerios antiguos han sido convertidos en museos por la arquitectura, construcción y diseños de sus tumbas. 

Origen

La tradición de recordar  a los fallecidos y escoger una fecha para esos fines en el denominado Día de Muertos ha estado presente en muchas naciones a lo largo de la historia y dependiendo de sus tradiciones y costumbres varía en el enfoque que lo origina.

Algunos portales en Internet indican que después de la llegada de los españoles a los territorios  conquistados, la fusión de las creencias indígenas con el catolicismo español  le dio un carácter religioso único y muy colorido ayudando a acentual  los recuerdos ancestrales de las viejas tradiciones aborígenes.

Otras páginas dicen que en el año 998 el monje benedictino San Odilón de Francia escogió el 2 de noviembre como el Día de los Difuntos, Día de los Fieles Difuntos o el Día de  Muertos para honrar a los fallecidos de la religión católica o cristiana, algo que además  adoptó Roma en el siglo XVI y posteriormente se difundió por todo el mundo, en la actualidad se celebra con igual devoción.

En México, según sus costumbres y creencias, el 1 de noviembre se recuerda a los niños fallecidos (llamado también Día de Todos los Santos) y el día 2 de ese mismo mes a los adultos, además en otras localidades se designa el 28 de octubre para los que murieron de forma violenta o sin ser bautizados y están  en el limbo.

Según las leyendas antiguas, rurales o cuentos de camino para las almas que están en el purgatorio y que solo pueden salir de él gracias a las oraciones de los devotos esta es una fecha ideal para pedir perdón, orar y ayudar a los difuntos, además que se cree que en este día los espíritus vuelven a las casas donde habitaron durante su vida.

Poema

“Desfilan los muertos a miles, y se abre la tierra y se ocultan. ¡Los muertos se van! ¡Qué tristes serían los muertos, sin tierra, entonces los vivos no irían a verlos jamás. Pero ponen cubiertas lujosas y ricas, y entonces los vivos aplauden. Y van a rezar. Y llegan los muertos a miles. Y se abre la tierra y se ocultan. ¡Los muertos se van! Los muertos se pudren. Los vivos olvidan, el llanto se seca, el polvo se va!”

De José Tomás de Cuellar.



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