diciembre 10, 2022

Nueva York lucha por combatir una plaga de ratas y este es el plan

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(CNN) — La ciudad de Nueva York se ha convertido en un “todo lo que puedas comer” para las ratas, por lo que las autoridades municipales toman medidas para limitar el número de horas que la basura residencial y comercial puede permanecer en la acera antes de ser recogida.

La comisionada de Saneamiento Jessica Tisch, acompañada por el alcalde Eric Adams en una conferencia de prensa esta semana, hizo el anuncio que según ella “las ratas van a odiar absolutamente”, cambiando el tiempo en que las bolsas de basura pueden estar apiladas en la acera, de las 4 a las 8 p.m. Los residentes pueden sacar su basura a las 6 p.m. si las bolsas se colocan en contenedores sellados, bajo las nuevas reglas. La basura debe seguir depositándose en la acera antes de la medianoche.

“Las ratas no dirigen esta ciudad”, dijo la comisionada. “Lo hacemos nosotros”.

Pero el ecologista urbano Michael Parsons se muestra escéptico ante la última medida de la ciudad para combatir las crecientes quejas sobre los montones de basura y los avistamientos de ratas en las aceras de Nueva York.

“Muchos de los estudiosos de los roedores tienen sentimientos encontrados sobre esto”, dijo Parsons sobre el plan. “Por un lado, nos alegramos de que se haga algo. Por otro, hemos argumentado que es mucho mejor trabajar en el problema de forma proactiva en lugar de una especie de reacción por reflejo”.

La actividad de los roedores en las zonas urbanas aumentó durante la pandemia debido a los cierres o aperturas parciales de los restaurantes, ya que las ratas buscaban fuentes de alimento distintas de los contenedores de los restaurantes.

“Sabíamos que, debido a todos los nuevos recursos alimenticios que tenían las ratas por toda la nueva gente que trabajaba en casa, que cocinaba en casa y que creaba más residuos en casa, existía la posibilidad de que se produjera una amplia expansión de la población y de que incluso aumentara… y así está ocurriendo”, dijo Parsons.

Adams comentó a los periodistas que las normas de la ciudad de Nueva York relativas a las horas de recogida de la basura en la acera estaban vigentes desde finales de la década de 1960.

Tisch, por su parte, indicó que la ciudad también permitiría a los grandes edificios con nueve o más unidades optar anualmente por un horario de recogida de residuos de 4 a 7 de la mañana.

“Estamos recogiendo mucho más en el turno de medianoche que en el de las 6 de la mañana”, dijo. “Aproximadamente el 25% de nuestra recogida se realiza ahora a medianoche. Y para los grandes edificios que optan por los repartos de 4 a 7 de la mañana, diseñaremos rutas a medida para sacar la basura de la calle casi inmediatamente”.

El objetivo, según Tisch, es reducir el número de horas que la basura permanece en la acera de unas 14 horas a cuatro horas con las recogidas adicionales en el turno de medianoche.

“Esto reducirá la cantidad de tiempo que la basura está en la calle antes de la recogida, manteniendo nuestras calles más limpias durante un período de tiempo más largo y disuadiendo a los roedores de llevar su propia versión de lo que nos gusta llamar, restaurantes abiertos”, afirmó Adams.

“No más tropiezos con las bolsas negras en las horas pico. Se acabó ver cómo estas bolsas ensucian nuestras aceras a primera hora del día”.

Este lunes, Orkin, un servicio de control de plagas con sede en Atlanta, dio a conocer su clasificación anual de ciudades de EE.UU. con base en el número de nuevos tratamientos contra roedores desde el 1 de septiembre hasta el 31 de agosto de cada año.

Por octavo año consecutivo, Chicago ocupó el primer lugar, seguida de Nueva York y en tercer lugar, Los Ángeles.

Michael Deutsch, entomólogo urbano con sede en Long Island, no cree que el cambio de horario vaya a suponer una disminución apreciable de la población de roedores en Nueva York.

“El impacto, en mi opinión, sería mínimo porque las ratas son muy ingeniosas. Son sobrevivientes”, dijo.

“El alcalde tiene (sus) manos llenas. Y esto es un intento por su parte, y me quito el sombrero ante él, de hacer lo correcto. Pero no creo que vaya a tener mucho impacto. La óptica será agradable… Que eso se traduzca en una disminución de la población de roedores, lo dudo mucho”.

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