diciembre 5, 2022

Estados Unidos tiene una crisis de salud mental, según encuesta de CNN


(CNN) — Una abrumadora mayoría de personas en Estados Unidos cree que el país está experimentando una crisis de salud mental, según una nueva encuesta de CNN en colaboración con la Kaiser Family Foundation.

Nueve de cada 10 adultos dijeron que creían que había una crisis de salud mental en Estados Unidos en la actualidad. Cuando se les pidió que calificaran la gravedad de seis problemas específicos de salud mental, los estadounidenses situaron la epidemia de opioides cerca de la cima, con más de dos tercios de personas que la identificaron como una crisis en lugar de un simple problema. Más de la mitad identificó los problemas de salud mental entre los niños y los adolescentes como una crisis, así como las enfermedades mentales graves en los adultos.

La encuesta recogió las percepciones de una muestra representativa a nivel nacional de unos 2.000 adultos durante el verano boreal, dos años y medio después de la pandemia de covid-19 y en medio de las amenazas actuales para la salud pública, como el racismo y la violencia armada.

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La amplia preocupación está bien fundamentada y se basa tanto en la experiencia personal como en las tendencias nacionales.

“La pandemia de covid-19 exacerbó numerosos factores de estrés social que sabemos que pueden aumentar el riesgo de consumo de sustancias y de enfermedades mentales”, afirmó la Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) muestran que las muertes por sobredosis de drogas alcanzaron niveles récord en 2021 y las tasas de suicidio volvieron a acercarse a un récord tras dos años de descenso. Y en 2020, las visitas a las salas de emergencia relacionadas con la salud mental se dispararon un 31% entre los adolescentes de 12 a 17 años.

Según la encuesta de CNN y KFF, alrededor de la mitad de los adultos dice que ha tenido una crisis de salud mental grave en su familia, incluyendo el tratamiento en persona de miembros de la familia que eran una amenaza para sí mismos o para los demás, o miembros de la familia que incurrieron en comportamientos autodestructivos.

Más de 1 de cada 5 adultos describen su propia salud mental como “regular” o “mala”, incluyendo porcentajes abrumadores de adultos menores de 30 años, adultos que se identifican como LGBT y aquellos con un ingreso anual de menos de US$ 40.000. Un tercio de todos los adultos dijo haberse sentido ansioso siempre o a menudo en el transcurso del último año, incluyendo más de la mitad de los adultos LGBT y los menores de 30 años. Alrededor de 1 de cada 5 adultos dijo que también se sintió deprimido o solo a menudo o siempre durante el último año.

Las principales fuentes de estrés para un tercio o más de los adultos son las finanzas personales y los acontecimientos políticos y de actualidad. Aproximadamente 1 de cada 4 adultos también identificó las relaciones personales y el trabajo, respectivamente, como fuentes principales de estrés.

Según la nueva encuesta, aproximadamente 1 de cada 5 adultos recibió servicios de salud mental en el último año.

Los datos anteriores publicados por los CDC respaldan este hallazgo y muestran que el tratamiento de salud mental
se hizo más común en el transcurso de la pandemia: casi el 22% de los adultos recibió tratamiento de salud mental en 2021, frente a cerca del 19% en 2019.

“Tal vez uno de los únicos beneficios de la pandemia y el cambio que ha experimentado nuestro país es el aumento de nuestra disposición a reconocer y hablar cuando podríamos tener dificultades o necesitar apoyo”, dijo Sarah Brummett, directora del Comité Ejecutivo de la Alianza Nacional de Acción para la Prevención del Suicidio. “La gente está más dispuesta a arremangarse y hablar de ello y apoyar a la gente. Y creo que eso es un progreso”.

A pesar de la mayor disposición y de los factores de estrés comúnmente compartidos entre el público, la mayoría de los adultos que tiene una salud mental regular o deficiente dijo que no se sienten cómodos hablando con sus seres queridos sobre ello, algunos para mantener la privacidad y otros para evitar la vergüenza y el estigma que conllevan los problemas de salud mental.

Sin embargo, la gran mayoría, más de 4 de cada 5 de los encuestados, afirma que los individuos y las familias deberían desempeñar un papel importante a la hora de abordar los problemas de salud mental en EE.UU., lo que equivale a la proporción de quienes dicen lo mismo de los proveedores de atención sanitaria.

Los expertos afirman que existe la oportunidad de ampliar las percepciones sobre cómo la salud mental forma parte de la salud física en general y cómo responder a las crisis de salud mental.

“No todo el mundo es cardiólogo, pero mucha gente está formada en reanimación cardiopulmonar”, afirma Justin Baker, psicólogo y profesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio. “Si solo dependemos de los expertos en salud mental, vamos a seguir dando vueltas en círculos y nunca llegaremos a ninguna parte. Creo que vemos esto como todos nuestros problemas”.

No obstante, los grupos más propensos a decir que necesitan atención de salud mental en EE.UU. son también los menos propensos a decir que pueden obtenerla.

Casi 6 de cada 10 adultos que dicen que su salud mental es solo regular o mala dicen que no han podido obtener la atención necesaria, así como cerca de la mitad de los adultos menores de 30 años y los adultos LGBT.

Según la encuesta de CNN y KFF, las razones más comunes citadas por quienes no han recibido ayuda son estar demasiado ocupados o no poder tomarse tiempo libre en el trabajo, no poder pagarlo y tener miedo o vergüenza de buscar atención.

En su primer discurso sobre el estado de la unión, el presidente Joe Biden esbozó una estrategia múltiple para abordar la crisis de salud mental del país, que incluye objetivos para integrar la salud mental en la atención primaria, invertir en la fuerza de trabajo y nuevos enfoques para los programas que proporcionan atención.

“Consigamos que todos los estadounidenses reciban los servicios de salud mental que necesitan, que haya más personas a las que puedan acudir en busca de ayuda y que haya plena paridad entre la atención de la salud física y la mental”, dijo en su discurso de marzo.

Según el sondeo, la mayoría de los estadounidenses considera que estos problemas son importantes. Una mayoría, el 55%, dice que es un gran problema que no haya suficientes proveedores de atención a la salud mental, cerca de tres cuartas partes dicen que el que las aseguradoras no cubran la salud mental como lo hacen con la salud física es una preocupación importante, y el 80% dice lo mismo sobre el costo de la atención a la salud mental.

A través del Plan de Rescate Estadounidense, el Gobierno de Biden ha invertido US$ 5.000 millones en programas de salud mental y consumo de sustancias a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., con miles de millones más propuestos en futuros presupuestos.

Un cambio significativo se produjo este verano boreal, con la transición de la Línea Nacional de Prevención del Suicidio a un código de marcación de tres dígitos: 988. Los primeros datos sugieren un éxito, ya que las llamadas aumentaron un 45% en el primer mes en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Pero, según la nueva encuesta, aún queda trabajo por hacer.

La inmensa mayoría de los adultos (85%) afirma que sería al menos algo probable que llamaran a la línea de atención telefónica si ellos o un ser querido sufrieran una crisis de salud mental, y es una buena alternativa al 911, que según una cuarta parte de los adultos, especialmente los negros y los LGBT, haría más daño que bien en una situación de crisis de salud mental.

También tiene potencial para ayudar a los hispanos y a los que no tienen seguro, que son más propensos que la media a decir que no saben a quién llamar si hay una crisis de salud mental y no sabrían dónde encontrar servicios.

Sin embargo, más de la mitad de los adultos de la nueva encuesta dice que no ha oído “nada en absoluto” sobre la nueva línea de atención telefónica 988.

“Esto puede ser un problema de salud pública prevenible, y todos tenemos un papel que desempeñar”, dijo Brummett.

El trabajo de campo para la encuesta sobre salud mental de CNN/KFF fue realizado por SSRS, del 28 de julio al 9 de agosto, entre una muestra nacional aleatoria de 2.004 adultos. La encuesta incluye a 1.603 adultos que fueron encuestados por internet tras ser reclutados mediante métodos probabilísticos y a 401 adultos que fueron seleccionados mediante marcación aleatoria de dígitos y contactados por vía telefónica por un entrevistador. Los resultados de la muestra completa tienen un margen de error de muestreo de más o menos 3 puntos porcentuales.

— Jennifer Agiesta y Ariel Edwards-Levy contribuyeron con este reportaje.



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